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Catedral Metropolitana

Fue el arzobispo Pedro Cortés y Larraz quien más se opuso al traslado a La Ermita, pues defendía los derechos financieros de las comunidades religiosas y encontraba insuficiente el pretexto de la disminución del impacto de los sismos.  Argumentó que la iglesia parroquial de La Ermita se había dañado con los terremotos.  Para las funciones religiosas, se construyó una catedral provisional en la finca La Chácara, en las afueras de Santiago. 

A pesar de que el arzobispo no se trasladó, se inició la construcción de una catedral provisional.  En el reparto de solares, a la Catedral se le asignaron dos manzanas, una para el templo con sus anexos y otro donde se construyó la catedral provisional (donde ahora se encuentra el Mercado Central).  Este edificio fue levantado entre septiembre de 1778 y octubre de 1779, con un costo de 12,575 pesos.  Al parecer, la catedral provisional estuvo dirigida por el arquitecto español Marcos Ibáñez, autor de los planos para la Catedral definitiva y enviado desde España para verificar la construcción de los edificios públicos en la Nueva Guatemala .

El traslado definitivo se logró cuando, en 1778, el rey sustituyó al arzobispo Cortés y Larraz por Cayetano Francos y Monroy y, poco después, al presidente de la Audiencia, Martín de Mayorga, por Matías de Gálvez.  Con la llegada de Francos y Monroy, se inició la construcción de la Catedral y la parroquia de El Sagrario.


Catedral provisional

El Cabildo Eclesiástico se trasladó a La Ermita en 1780, año en el que se llevaron los objetos de arte religioso que estaban en La Chácara a la nueva catedral provisional.  El edificio constaba de una nave, decorada con ocho altares, dos atriles y un púlpito; el coro tenía sillería, facistol y un órgano, todo procedente de la antigua Catedral.  Los altares estaban hechos con fragmentos de retablos de diversas capillas de la Catedral abandonada.
El primero, hecho con parte del altar del Sagrario, tenía las imágenes de san Pedro, Santiago, san José, san Juan Nepomuceno, un cuadro ovalado de la Santísima Trinidad, el sagrario del altar de la Virgen de las Nieves, con lámina de la advocación guarnecida de plata.  En la sacristía estaba la estatua de san Pedro que se usaba en este altar durante la Semana Santa, llamado Lacrimoso.

El segundo retablo era el del Cristo de los Reyes, que estaba en la hornacina de su altar original, completado con hornacinas del retablo de la Virgen de Guadalupe, con las esculturas de la Virgen de Dolores y san Juan, así como las de san Dionisio y san Sebastián, que habían estado en el retablo de Guadalupe, y san Miguel, que había pertenecido al altar de la Virgen del Socorro.  El tercer retablo era el de la Virgen del Socorro, con esta imagen, ataviada con corona y chispa.

El cuarto retablo era el de la parroquia de El Sagrario, que tenía dos pinturas de la Virgen y una de san Gabriel, todo de su antiguo retablo, además del frontal del de Guadalupe.  El quinto altar era el de Nuestra Señora de Dolores, que había sido trasladado completo.  El sexto era el de Nuestra Señora del Refugio, con las esculturas de san Miguel, del retablo de san Francisco de Paula, y el Ángel Custodio, que estaba en el de Guadalupe.

El séptimo, era el de la Virgen de Guadalupe, que estaba hecho con fragmentos de su altar original.  Tenía el frontal del altar de san Matías, así como las esculturas de san Emigdio, san Matías y san Francisco de Paula, estas dos de sus respectivos retablos.  El octavo era el de la Virgen de la Asunción, que tenía las esculturas de la Virgen del Tránsito y de la Santísima Trinidad, de su antiguo altar, así como las pinturas de san Joaquín y santa Ana, que habían estado en el altar de la Virgen de las Nieves .

Debe tenerse presente que se habían utilizado imágenes y fragmentos de los retablos más importantes y situados en la parte no dañada de la iglesia en Santiago; como el de Guadalupe, que estaba en el trascoro, frente a la puerta principal, y el de El Sagrario, ubicado donde ahora se encuentra el altar mayor de la iglesia de San José Catedral de La Antigua Guatemala, por ejemplo.
Mientras esto ocurría, en el predio establecido para la Catedral definitiva, se realizaba la construcción de drenajes para la liberación de agua.  Consisten en cloacas de casi 1.8 metros de altura, que desembocan en el barranco de la 7ª Avenida y 1ª calle.  Esto dio origen a la tradición oral de túneles que comunican los templos de la capital .


La Catedral en Santa Rosa

La primera piedra de la Catedral se colocó en 1782.  Cuando Ibáñez dejó Guatemala, al año siguiente, se habían levantado los cimientos y las criptas hasta la altura de las bóvedas, es decir casi se tenía el entrepiso del templo.  Al irse Ibáñez, Antonio Bernasconi se encargó de las obras y, cuando éste falleció, en 1785, lo hizo Sebastián Gamundi .

Debido a los materiales utilizados en la catedral provisional, bajareque y teja, en octubre de 1786 el edificio presentaba varias fallas.  En marzo de 1787 el Cabildo se encontró en la disyuntiva de reconstruir o bien trasladar la sede episcopal a otra iglesia, por lo que se hizo la solicitud al arzobispo de usar el templo de Santa Rosa, dejando a las beatas el uso del coro alto, a lo que accedió Francos y Monroy en abril .  De manera que el arzobispo autorizó el uso del templo del beaterio de Santa Rosa de Lima como catedral.  El traslado se realizó antes del 20 de julio de 1787, cuando se pagó por ello la suma de 1,042 pesos y dos reales .


La Catedral definitiva

Por su importancia, las autoridades se esforzaron por que la Catedral continuara en construcción.  Entre 1790 y 1793, la construcción de la Catedral estuvo a cargo del ingeniero José de Sierra; entre 1793 y 1794, de José de Ulibarri Lozano; en 1794, Eduardo Quirós; en 1799, José de Sierra, por segunda ocasión, y de 1800 a 1802, Antonio Porta .   Los avances fueron relativos, pues en 1792 se terminó la sacristía y, en 1796, se concluyeron las criptas .

Fue hasta que llegó Santiago Marquí, en 1805, que se avanzó realmente en la construcción.  En 1802, el arzobispo había establecido que el coro no se construyera interrumpiendo la nave central, como en la antigua iglesia, sino detrás del altar mayor.  Bajo la dirección de Marquí, se levantaron los muros, pilares y se cubrió el templo con bóvedas y cúpula.  En 1811 se importaron las ventanas.  Esto permitió su estreno en 1815, aunque no se habían construido los campanarios , posiblemente para consolidar la religión católica ante los cambios políticos en España, Nueva España, Río de la Plata y otros lugares.  Se suspendieron los trabajos ese mismo año por falta de fondos.  El total de la obra ascendió a 600,000 pesos .

Con la Independencia y los hechos posteriores, incluida la expulsión del arzobispo en 1829, no se trabajó en la culminación del templo.  Fue hasta el período conservador que se continuaron los trabajos.  Se retomaron en 1856, con la colocación de una verja en la capilla del El Sagrario .  Al año siguiente se reparó la parte poniente, hacia el Cementerio del Sagrario (actual Mercado Central), por los “innumerables agujeros causados por las balas que, en diferentes ocasiones, ha recibido aquella parte del edificio” .  Esto hacía referencia a las invasiones de las tropas de Francisco Morazán, en 1829 y 1840.  En la última, Morazán había amenazado volar con pólvora la Catedral .  En 1858 se colocaron las reliquias de Santiago el Mayor en el altar mayor original.

En 1860 se instaló un altar nuevo, de mármol, diseñado por Miguel y Julián Rivera y elaborado en París, por lo que el antiguo altar de madera dorada se trasladó al templo de Santa Rosa.  Entre 1862 y 1867 se completó la fachada, con dos campanarios y un remate, a cargo de Andrés Pedretti y Juan Fonelli .  Los constructores siguieron los planos de Santiago Marquí, de 1805, y extrajeron la piedra de la finca El Naranjo, de donde se había obtenido el material del resto de la portada .  La solución de la fachada es similar a la de la Catedral de Bogotá, diseñada por el arquitecto y fraile capuchino Domingo de Petrés, quien realizó su diseño en 1807. 

En 1877 se completó el atrio, con cuatro evangelistas tallados por Cirilo Lara.  Con esto, la obra quedó completada.  Sin embargo, los terremotos de 1917 y 1918 afectaron en forma notable la estructura.  Se fracturaron las bóvedas, cúpula y la obra de Pedretti y Fonelli se desplomó sobre las esculturas hechas por Lara.

La situación era crítica.  Las autoridades eclesiásticas alquilaron la planta baja de todos sus edificios, Palacio Arzobispal, colegio de Infantes, Sagrario y Curia, a comerciantes chinos y turcos para que se establecieran tiendas, pues el Mercado también había sufrido daños.  Esto fue censurado por el riesgo que representaba para las obra de arte .  También se señaló que los documentos del Archivo Arquidiocesano estuvieran a la intemperie .   En 1919 se demolieron las partes que permanecían de los campanarios y el remate y el cimborrio de la cúpula .  El descombramiento estuvo a cargo de Giocondo Granai .  En octubre del mismo año, el arquitecto Guido Albani, electo por el Cabildo Eclesiástico, inició los trabajos de reconstrucción .  El proyecto incluyó reforzar la fachada, las torres y la construcción de una cúpula de concreto reforzado .  En 1924 se construyó la cúpula .  El diseño de Albani buscó mejorar la ventilación, iluminación y acústica .  En 1932, se continuó con las torres, también en concreto reforzado .  Al año siguiente estaban concluidas y pintadas de amarillo y azul, que tuvo que ser modificado para mantener la armonía del conjunto.  La obra estuvo a cargo del ingeniero y arquitecto Juan Domergue y del maestro Felipe Palacios .

En noviembre de ese año, se anunció la colocación de un reloj con carátulas en los tres lados de la fachada.  La empresa encargada de traerlo a Guatemala fue la relojería El Sol, de Juan Hrdlitschka, con este comentario “sólo nos falta desear que el próximo y deseado reloj de la Catedral marque únicamente horas felices para los guatemaltecos y que nunca, jamás, sus agujas señalen y recuerden una hora trágica” (Como nota aparte, cuando ocurrió el terremoto de 1976 el reloj de la Catedral quedó detenido pasadas las 3:30).  El costo del reloj era de US $2 mil , de marca Friedrich E. Korfhage, que había fabricado relojes para la Catedral de Münster y de Santiago de Chile, con un volumen de más de cuatro mil libras, de maquinaria eléctrica y una reserva de 30 horas en caso de suspensión de energía .  Fue inaugurado en 1934 .

En 1935, se propuso dotar al templo con un nuevo órgano, pues el anterior había sido destruido por el desplome de la cúpula.  Ese órgano había sido construido por Mariano López para la Catedral en Panchoy y trasladado por Andrés Agreda y Parejo, en 1803.  El nuevo, era de la marca alemana Walcker .  Por las medidas adoptadas por el gobierno de Adolfo Hitler, por las cuales solamente se podía importar y exportar por cantidades similares, se convino hacer trueque de café por el órgano .  El instrumento fue inaugurado en 1938

Un incidente ocurrió en 1952, el cable de una campana volteadora, del siglo XVIII, se rompió, por lo que la campana cayó en el atrio y causó una grieta. Fue necesario fundirla de nuevo .  En 1964 se colocó iluminación exterior en la fachada .

La siguiente transformación del edificio ocurrió entre 1962 y 1964, cuando el arzobispo ordenó el traslado del órgano a un coro alto, por lo que tuvo que se construyó el coro y el órgano tuvo que ser acondicionado para menor altura.  Fue necesario adquirir otro para las funciones cotidianas, de la misma marca y comprado en 1964 .  Con el traslado del órgano, el ábside se apreciaba por toda la nave central, por lo que el prelado ordenó la elaboración de tres pinturas al artista Humberto Garavito, que representaban la Virgen de la Asunción, la Proclamación del Dogma de la Inmaculada Concepción y la Primera Misa Celebrada en Guatemala, concluidas e instaladas en 1966 .  Todo era parte del proyecto del arzobispo de instalar un nuevo altar mayor, en mármol, ónice y bronce, que se estrenó en 1966 .  El conjunto fue diseñado por Julio Urruela en 1958 y realizado por A. Bozzano y A. Ponzanelli .
En 1967, se colocaron verjas en el atrio lateral, de El Sagrario (8ª calle) y en la capilla de la Virgen del Socorro .  Al año siguiente, el conjunto fue declarado Monumento Histórico protegido por el gobierno .  En 1973 se colocaron columnas y verja en el atrio principal .

El terremoto de 1976 dañó nuevamente el templo, especialmente la fachada , pues las torres y remate de concreto dañaron la mampostería del resto de la estructura .  Recibió la atención de las autoridades.  En 1978, el Ministerio de Comunicaciones y Obras Públicas anunció que estaban por concluir los trabajos, a cargo de la empresa SECSA .   En enero de 1979, el vocero de la empresa indicó: “Se construyeron columnas cilíndricas desde los cimientos hasta el nivel del piso de las torres, las que fueron amarradas con los laterales de la iglesia, lo que permitirá que en caso de movimientos sísmicos la mole se balancee uniformemente.  La cúpula fue objeto de trabajos especiales, tales como la construcción de estructuras metálicas provisionales a su alrededor para demoler los apoyos que fallaron con el terremoto, hacer nuevos y trasladar el peso a las columnas circulares exteriores para permitir la reposición de los soportes interiores y luego se procedió a la reconstrucción de los mismos” .  Una vez reparada la iglesia, fue necesario hacer lo propio con el órgano, en 1981 se inició la labor y se completó en 1982 .  Estuvo a cargo de Óscar Binder.  En 2000 y 2004 fue reparado nuevamente, la más reciente por Gerhard Walcker .

En 1983 la Catedral recibió la primera visita de un pontífice, Juan Pablo II , quien volvió a visitar el templo en 1996 .  En 1998 se colocaron en las columnas del atrio placas de mármol con los nombres de las víctimas del conflicto armado interno , luego de la presentación del informe de la Recuperación de la Memoria Histórica .  En 2000 se produjo un hecho lamentable, el frontal de plata de El Sagrario fue robado .  


Arte en el templo

La fachada de la Catedral es de estilo neoclásico, decorada con pilastras de orden compuesto, de extremo a extremo, incluyendo las torres campanario.  Tiene tres ingresos.  Sobre el principal se encuentra una hornacina con un relieve que representa a Santiago el Mayor, titular del templo, como peregrino.  El ingreso principal está flanqueado por cuatro columnas de fuste liso y capitel compuesto, así como por dos pilastras compuestas.  Sobre las puertas laterales se encuentran ventanas, flanqueadas por columnas de fuste liso, adinteladas y enmarcadas en arcos de medio punto.  Sobre la fachada se encuentra un ático, que sirve de podio al remate y los campanarios.  El remate está decorado con pilastras compuestas y, al centro, tiene un reloj.  Sobe ellas se encuentra un frontón, decorado con los símbolos episcopales de Santiago.  Sobre este frontón se halla un edículo a modo de frontón de volutas, que culmina en las llaves de san Pedro y la tiara papal, que sostiene un asta.  Los campanarios son octogonales, con pares de columnas en los ángulos de las torres.  Están coronados por cúpulas bulbosas rematadas con cruces.  Las campanas están fechadas en 1622, 1712, 1723, 1780, 1871 (conocida como la Chepona) y 1952.

Como sus predecesoras, tiene cinco naves, dos de capillas.  En los templos anteriores, las naves laterales eran procesionales con deambulatorio tras el altar mayor.  Debido al coro de los canónigos, no existe deambulatorio.  El interior también es neoclásico, con losas de piedra en el piso y zócalo.  Está blanqueada, de acuerdo con los principios de dicho estilo.  En la capillas del lado de la epístola se encuentran retablos neoclásicos, algunos fechados en 1872.  Está el de la Virgen de la Medalla Milagrosa, imagen realizada en serie y colocada probablemente entre 1928 y 1938, cuando gobernó la diócesis el arzobispo Luis Durou y Suré, quien era paulino.  La escultura de San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars, fue colocada probablemente en 1925, cuando fue canonizado el patrono de los párrocos.  El altar estaba dedicado originalmente a san Ignacio de Loyola.  Las esculturas barrocas de san Sebastián y san Francisco de Paula son del escultor Juan de Chávez y fueron talladas poco después de 1743, por orden del entonces obispo Pedro Pardo de Figueroa.  El altar de san Sebastián fue hecho por Ramón Herrera y dorado por Narciso Albaro, en 1858.

La imagen de Nuestra Señora de las Victorias, relacionada con el culto al Sagrado Corazón, fue traída de Francia a finales del siglo XIX .  La escultura barroca de san Pedro Lacrimoso, documentada desde 1645, era la que se usaba en la Semana Santa en la catedral provisional.  En el muro poniente de esta capilla se encuentra una pintura de la Virgen de Guadalupe, realizada por el novohispano Miguel Cabrera, en 1765.  A continuación se encuentra el ingreso lateral, por el atrio de El Sagrario.  Este atrio, en armonía con el principal, da acceso a la casa parroquial, el colegio de Infantes, la Catedral y El Sagrario.  La portada de El Sagrario presenta una decoración tallada en piedra con los símbolos eclesiásticos del báculo episcopal, el báculo patriarcal, la palma del martirio y el laurel del triunfo.  Al ingresar por él a la Catedral, se aprecian dos cuadros del novohispano Pedro Ramírez el Mozo, pintados en 1673, inspirados en diseños de Pedro Pablo Rubens para el Convento de las Descalzas Reales de Madrid, realizados por Jan Raes, en 1628, y reproducidos en grabados por Schelte Bolswert.  Uno se titula El triunfo de la Eucaristía sobre la ignorancia y la ceguera y, el otro, Triunfo de la Eucaristía sobre la idolatría.

A continuación, en el templo, se encuentra la capilla del Cristo de los Reyes, un crucifijo del siglo XVI, conocido con ese apelativo porque se dice que fue costeado con una limosna del rey Carlos I de España, V de Alemania.  La cruz fue forrada de plata en 1744.  Luego, se encuentra la capilla de El Sagrario.  A diferencia del resto del templo, en el que predomina el blanco, en esta capilla, los elementos decorativos fueron dorados.  En el luneto sobre el altar destaca la pintura de Abraham haciendo ofrenda ante Melquisedec, representación de la supremacía eclesiástica sobre el poder terrenal.  Además, se encuentran los altares de la Virgen de Lourdes, San José, Cristo de las Ánimas y Santa Ana, todos neoclásicos y con la decoración dorada.  Desde allí se tiene acceso a la pila bautismal.  El altar mayor es un tabernáculo con templete de plata, diseñado por Joaquín Vásquez y realizado por el platero Francisco Álvarez en 1813.  El frontal, robado en 2000, era barroco, la única pieza conservada de El Sagrario en Panchoy.  Hacia el poniente, se encuentra el acceso a la sacristía y, por último, el acceso a la plaza posterior, que era el Cementerio del Sagrario. En este lugar se ha colocado la imagen del Nazareno Justo Juez, realizado por Narciso Castillo en 1909.  También se encuentra el monumento funerario del arzobispo Mariano Rossell y Arellano y, sobre éste, el cuadro Cristo de los Ángeles, de Juan José Rosales, realizado en el siglo XIX, e inspirado en la pintura San Miguel ofrece a Cristo la corona de Francia, de Charles Le Brun.

La nave central, presenta el coro de los canónigos, presidido en el ábside por la escultura barroca de Santiago el Mayor.  Bajo el arco central se encuentra una escultura barroca de la Asunción de la Virgen.  En el centro del coro está el facistol, fechado en 1679 y decorado con taracea.  Allí está el órgano pequeño.  Preside el altar una escultura del Crucificado, barroca.  Bajo la cúpula, de planta oval, se encuentra el baldaquino de mármol, ónice y bronce, con capiteles jónicos y cúpula de media naranja.  Las pechinas están decoradas con relieves de los cuatro evangelistas, atribuidos a Ventura Ramírez.  El resto del presbiterio está delimitado por un comulgatorio de mármol.  El conjunto se completa con la silla episcopal, bajo dosel marmóreo.  En el siguiente tramo, hacia los fieles, se encuentra el púlpito, probablemente de 1815, de estilo neoclásico y dorado. 

A ambos lados del altar mayor, en hornacinas de piedra, se encuentran cuatro esculturas, doradas en el siglo XIX por Pedro Gallardo, son las imágenes de san Dionisio Areopagita, santo Domingo de Sales, san Fernando de Castilla y san Luis de Francia.  En el arco toral se encuentra una lámpara de plata, hecha por Manuel de Jesús Ballinas y Gálvez en 1796.  La bóveda de cañón está soportada por pilares, decorados con cuadros que representan la secuencia de la Vida de la Virgen, pintados en 1673 por Pedro Ramírez el Mozo.  Dos cuadros con cristales abombados, que representan el Sagrado Corazón de Jesús y Sagrado Corazón de María, decoran los pilares inmediatos al altar mayor.

La nave del evangelio también tiene puerta hacia lo que fue el Cementerio de El Sagrario.  En ese lugar se encuentra la escultura en bronce del Cristo de Esquipulas, realizada por Julio Urruela.  La capilla de la Virgen del Socorro es gemela de El Sagrario, lo que hace de la planta del templo una cruz latina.  Preside la capilla la escultura con esa advocación, realizada hacia 1475 por Mosen Johan Morgobejo, en España, entre el estilo renacentista, por la actitud lactante de la Virgen, y el gótico, por la actitud hierática de las figuras, especialmente en los rostros.  Tuvo una gran devoción por los españoles desde el siglo XVI hasta principios del XX.  En el sotobanco de este altar se encuentran las reliquias de San Víctor y San Victoriano, traídas en 1917 y colocadas en figuras reclinadas.  En esta capilla se encuentran los altares a la Virgen de la Soledad, el Nazareno, Virgen de las Victorias y Virgen de las Nieves.  Como la capilla de El Sagrario, también cuenta con decoración pintada en oro.

A continuación, se encuentra el altar a la Virgen de Concepción, escultura de vestir realizada por Ventura Ramírez en 1852.  Tiene una paloma de plata, que representa al Espíritu Santo en cuyo pico se encuentra el anillo de bodas de la esposa del entonces presidente Rafael Carrera.  La diadema fue hecha por el platero Antolín Cáceres.  Sobre esta imagen, en la hornacina del altar, se encuentra la talla de Dios Padre y Dios Hijo, probablemente del siglo XVII.  Luego, se encuentra el retablo de Nuestra Señora de Dolores, de vestir y datada en 1749.  Hacia el oriente, se encuentran los retablos de san José con el Niño, Santiago Apóstol y el Sagrado Corazón de Jesús, probablemente realizadas para esta Catedral.  Continúa el altar a san Juan Nepomuceno, encargada por el arzobispo Pedro Pardo de Figueroa.  Por último, está san Antonio de Padua, probablemente del siglo XVII.  Después, se encuentra el ingreso lateral que comunica con el Palacio Arzobispal.  Uno de los canceles está firmado por el artista Jaime Sabartés.

La fachada oriental del templo, que da a lo que fue el Cementerio del Sagrario, es un hermoso conjunto de volúmenes que creaba un impacto escenográfico desde la necrópolis.  En el nivel de la 8ª Avenida cuenta con tres puertas que dan ingreso a las criptas sepulcrales.  Dos escalinatas, revestidas de piedra, convergen en el muro testero de la Catedral, desde donde se accedía a las puertas secundarias del templo.  Dos pequeños campanarios, que funcionaron mientras se construían los de la fachada principal completan esta parte.

 

  1. Varios Autores: Op. Cit., páginas 13-52.
  2. Archivo Histórico Arquidiocesano Francisco de Paula García Peláez, T2-82 f. 168, 172-174.
  3. Estrada, Agustín: Historia de la Catedral. Nuestra Imprenta, Guatemala, s.f.
  4. Varios Autores: Op. Cit.
  5. Actas, f. 145-150.
  6. Actas, f.150-157.
  7. Estrada, Agustín: Historia... páginas 39-49; Chinchilla, Op. Cit., páginas 128-131.
  8. Varios Op. Cit.
  9. Varios, Op. Cit.
  10. Estrada, Datos... Tomo II, página 257; Historia, páginas 54-57.
  11. Varios, Op. Cit.
  12. Gaceta de Guatemala, 19 de marzo de 1857, página 2.
  13. Polo Sifontes, Francis: Historia de Guatemala.  Centro Nacional de Libros CENALTEX, Guatemala, 1993.
  14. Varios, Op. Cit.
  15. Gaceta de Guatemala, 18 de abril de 1864, página 1.
  16. Diario de Centro América, 30 de septiembre de 1918, página 1.
  17. Diario de Centro América, 6 de septiembre de 1918, página 3.
  18. Diario de Centro América, 22 de septiembre de 1919, página 1.
  19. El Imparcial, 24 de enero de 1925, página 3.
  20. Diario de Centro América, 9 de octubre de 1919, página 8; 4 de noviembre de 1919, página 4.
  21. Diario de Centro América, 26 de noviembre de 1919, página 3.
  22. Diario de Centro América, 20 de octubre de 1924, página 3.
  23. El Imparcial, 24 de enero de 1925, página 3.
  24. El Imparcial, 18 de noviembre de 1932, página 3.
  25. El Imparcial, 23 de mayo de 1933, página 1 y 8.
  26. El Imparcial, 27 de noviembre de 1933, página 1 y 2.
  27. El Imparcial, 27 de enero de 1934, página 4.
  28. El Liberal Progresista, 29 de mayo de 1934, página 1.
  29. Varios Autores, Op. Cit., páginas 237-240.
  30. El Imparcial, 23 de agosto de 1935, página 1.
  31. El Imparcial, 6 de enero de 1938, página 1.
  32. El Imparcial, 23 de agosto de 1952, página 1 y 2.
  33. Prensa Libre, 8 de enero de 1964, página 5.
  34. Varios Autores, Op. Cit., páginas 237-240.
  35. Prensa Libre, 28 de marzo de 1966, página 8.
  36. Prensa Libre, 31 de octubre de 1966, página 26.
  37. Varios Autores, Op. Cit.
  38. Prensa Libre, 22 de diciembre de 1967, página 16.
  39. Prensa Libre, 12 de noviembre de 1968, página 37.
  40. El Gráfico, 7 de septiembre de 1973, página 4.
  41. La Nación, 14 de febrero de 1976, página 6.
  42. El Gráfico, Revista de Noticias, 22 de febrero de 1976, página 1.
  43. El Gráfico, 6 de abril de 1978, página 4.
  44. El Gráfico, 7 de enero de 1979, página 4.
  45. Prensa Libre, 23 de febrero de 1982, página 4.
  46. http://www.catedral.org.gt/organo_mayor.html
  47. El Gráfico, 6 de marzo de 1983, página 1.
  48. La República, 6 de febrero de 1996, página 1-3; 7 de febrero de 1996, página 1-5.
  49. Varios Autores, Op. Cit.
  50. El Periódico, 25 de abril de 1998, página 5.
  51. La Hora, 13 de noviembre de 2000, página 5.
  52. http://www.catedral.org.gt/naves_procesionales_y_capillas_de_los_santos.html.
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