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San Francisco

Con el traslado de la ciudad al valle de La Ermita, a los franciscanos se les asignó un solar a más de 200 varas del límite sur de la ciudad, que posteriormente fue conocido como San Francisco El Viejo y actualmente constituye el Hogar Rafael Ayau.  Los religiosos solicitaron que se les concediera la plazuela de Santa Clara y otros terrenos.  En 1787 se les permitió el cambio, por lo que tuvieron que abandonar su iglesia provisional, que fue cedida a la parroquia de Los Remedios, y, además, tuvieron que comprar una manzana al oriente y otras al sur, para completar un espacio similar al que tenían en Panchoy, todo por un valor de 7,000 pesos.  En la nomenclatura actual, el terreno del convento se extendía de la 13 a la 15 calles y de la Sexta a la 8ª Avenidas .

Un año después del cambio de solares, se inició el diseño del templo, que estuvo a cargo de Santiago Marquí.  La iglesia se inició en 1800 y, 20 años después, se solicitó la autorización para construir torres campanarios, que tendrían una altura de 55 metros.  En 1825 el convento estaba finalizado.  Los franciscanos, como todos los religiosos, fueron expulsados del país en 1829, por lo que las obras del templo fueron detenidas, se sufrió un saqueo de objetos en metales preciosos y al convento se le utilizó como centro educativo.  En 1830 se ordenó la demolición de las torres, por temor a los sismos ocurridos ese año.  Tres años más tarde se solicitó de nuevo la edificación de las torres.  Con los gobiernos conservadores, después de 1838, se reinició la construcción del templo, a cargo de Miguel Rivera Maestre, quien concluyó las obras en 1851.  Ese año, el arzobispo Francisco de Paula García Peláez consagró la iglesia.  El conjunto había sido restablecido a la orden franciscana y estaba completo .

Veinte años después, se iniciaron los gobiernos liberales, que volvieron a expulsar religiosos y expropiaron definitivamente el convento, al que se le dio un uso diverso.  El complejo franciscano contaba con cuatro áreas definidas.  El convento, que ocupaba la parte central del conjunto, el área de la Tercera Orden, hacia el poniente, el templo, hacia el norte y la huerta, que rodeaba al convento por el sur y oriente.  Tras la expropiación de 1871, la huerta pasó a manos particulares y la Tercera Orden, con su capilla, pasó a ser la sede del correo y el telégrafo.  La parte sur del complejo conventual fue convertida, en 1874, en la estación del ferrocarril, que comunicaba con Amatitlán, Escuintla y el puerto de San José.  Cuando se inauguró la Estación Central, en la 18 calle, se abandonó el uso ferroviario del complejo.

Al finalizar el siglo XIX, se decoró la antigua capilla terciaria con paneles, columnas y entablamentos en mármol, para darle un aspecto palaciego al Correo.  La parte oriental del convento fue convertido en sede policiaca, por lo que se utilizaron algunas celdas para cárceles y se le hicieron diversas modificaciones.

Los terremotos de 1917 y 1918 destruyeron por completo el área remodelada de la Tercera Orden y dañaron el resto del conjunto.  La iglesia perdió su cubierta y el entrepiso, que separaba la bóveda subterránea del templo, se desplomó.  La cúpula, construida con piedra pómez para aligerar el volumen también se derrumbó.  La fachada quedó cuarteada.  A pesar de ello, fue en la iglesia en donde el obispo José Piñol y Batres pronunció varios discursos contra el gobierno de Manuel Estrada Cabrera, en 1919, decisivos para la caída del dictador, un año después.

Entre 1922 y 1925, se procedió al descombramiento del templo.  Entre 1925 y 1928 se construyó una cúpula de madera.  El resto de la cubierta fue realizada con una estructura de hierro, con lámina de cinc en el exterior y tela metálica cubierta con estuco en el interior.  Entre 1932 y 1934 se restauró la fachada y se reparó la sacristía.  En 1948 se inició la construcción de una nueva cúpula, en hierro y cemento, a cargo de los arquitectos Rafael Pérez de León y Enrique Riera .  El maestro de obras fue Mariano Jiménez y se concluyó en 1952 .  En 1948 se inauguró el órgano marca Wurlitzer
También se decoró el interior con un zócalo de imitación de mármol.  Sufrió daños por el terremoto  de 1942, por lo que tuvo que ser reparado.  Entre 1952 y 1954 se construyó la casa conventual, con acceso por la 13 calle, finalizada en 1958.  Cinco años después, la Municipalidad retiró la reja del atrio para jardinizarlo y se instaló iluminación eléctrica en el lugar.  En 1965 se instaló un nuevo altar mayor, diseñado por el escultor español José Nicolás Almanza .  En 1966 se instaló piso de granito y un zócalo de mármol en el altar, así como mesas en los retablos laterales .

El terremoto de 1976 dañó severamente la iglesia.  Se cuarteó el ábside, la cúpula de la capilla de Nuestra Señora de los Pobres, las capillas del ingreso y se produjeron otros destrozos.  Entre 1978 y 1979 el ingeniero Óscar Martínez Dighero realizó los planos para la reconstrucción, que se inició en 1979. 

La evolución del convento fue distinta.  La parte sobre la 7ª Avenida soportó los sismos.  En 1922 se reconstruyeron los muros dañados hacia la 13 calle, que habían quedado inconclusos desde 1829, obras a cargo del maestro Basilio Marroquín.  En la parte hacia la 14 calle funcionaba la imprenta de la Policía Nacional y una biblioteca.  En este edificio se resguardaron las esculturas de mármol caídas en la Avenida de La Reforma, restauradas por el ingeniero Luis Sáenz Knot .  En 1925 se inauguró la sala de la Banda Marcial, en la parte posterior al ábside.  Las otras dependencias que ocupaban el antiguo convento eran la Dirección General de Caminos, Escuela de Sustitutos, dormitorios para agentes, la Policía Montada y prisiones para delitos políticos. Las obras de reacondicionamiento estuvieron a cargo del ingeniero León Yela

Después del terremoto de 1976, mientras la iglesia era reparada, el Ministerio de Gobernación decidió demoler lo que quedaba del convento, en la 7ª Avenida, para construir un edificio de varios niveles.  En 1979 se utilizó dinamita para destruir las partes más sólidas , con lo que se puso en riesgo la estructura del templo, especialmente en el ábside.  No se pudo levantar el edificio, por las características del terreno, por lo que fue convertido en estacionamiento sin pavimentar.  Posteriormente, se le construyó un muro perimetral decorado con piedra.  La iglesia ha recibido algunas reparaciones, aunque nunca se concluyó su restauración.


Arte en el templo

El templo diseñado por Marquí y concluido por Rivera Maestre siguió el plan del templo en Santiago: planta de cruz latina, con una sola nave y capillas en el ingreso.  El conjunto es neoclásico.  La fachada presenta una sola puerta, enmarcada en un arco rebajado, flanqueada por dos columnas de fuste toscano y capitel jónico, que sostienen un entablamento que, a su vez, soporta un podio, de manera que sobre cada columna hay una escultura sedente, con las representaciones de Moisés y Elías.  Sobre el ingreso se encuentra una ventana.  Toda esta parte está enmarcada por un arco de medio punto con enjutas.  Completan la fachada cuatro columnas compuestas, símbolo de los evangelistas, que sustentan un frontón semicircular con movimiento de masa mural, similar al que Marquí diseñó para La Recolección.  A los costados, estaban las torres campanarios, cuyos arranques a nivel de la fachada tienen una hornacina para pintura, en el primer cuerpo y un panel con grutescos, en el segundo.  También similares a los del templo recoleto.  Lo que queda de los campanarios está muy mal conservado, ya que pueden verse amplias grietas por todas partes.  Culmina la obra con un parapeto decorado con merlones.

El interior tiene un amplio cancel de madera, tras el cual se accede a la nave.  Ésta se encuentra dividida en cinco tramos por pilastras pareadas de orden compuesto, sobre las cuales se encuentra un entablamento corrido, con friso decorado con grutescos.  Los dos primeros, dan acceso a igual número de capillas.  Los restantes tienen altares y, en la parte superior, tienen amplias ventanas que se abren en la bóveda, formando lunetos.  Dos tramos no poseen altar, uno es el ingreso lateral por la 13 calle, del lado del evangelio, y otro, en el lado de la epístola, da acceso a la capilla de la Virgen de Los Pobres. Los arcos de cada tramo y los lunetos están decorados con casetones y con florones en las partes centrales. 

En la capilla a los pies del templo, del lado de la epístola, se encuentra el altar del Señor de la Preciosísima Sangre, una hermosa talla barroca del Crucificado.  El altar, como el resto de retablos, es neoclásico, con dos pilastras jónicas que sostienen el entablamento y un remate semicircular.  En el banco se encuentra una hornacina con la cabeza y un brazo del Cristo de Trujillo.  Según el cronista fray Francisco Vásquez, quien escribió a principios del siglo XVIII, es lo que queda de una talla que se veneraba en Trujillo, Honduras, población que fue destruida por un ataque de corsarios neerlandeses en 1642.  Para resguardar los restos de la efigie sagrada, fueron llevados por fray Anselmo de las Huertas al templo franciscano de Guatemala .  La capilla cuenta con otros dos altares.  En uno, hacia el altar mayor, se venera a San Benito de Palermo, fraile de origen africano que tuvo devoción entre la población afro descendiente en Panchoy y La Ermita.  En el lado de la fachada, se encuentra un altar de reciente factura, dedicado a santa Teresa de Lisieux, con las imágenes del Divino Niño y de San Judas Tadeo, copia del que se venera en La Merced.

En el lado de la epístola, se encuentra la capilla de Nuestra Señora de los Pobres, cubierta con cúpula, separada de la nave por una reja.  En el altar, con una sola hornacina, se han colocado dos imágenes sobre la mesa, San Pascual Bailón y Santo Domingo de Guzmán.  Según la tradición oral, la imagen fue tallada en el siglo XVI para representar la Inmaculada Concepción.  Sin embargo, fue recibida la imagen donada por el emperador Carlos V y la reina Juana I, que fue conocida como Virgen de los Reyes, por lo que la primera fue conocida como Virgen de los Pobres.  Se narra que el fraile Juan Bautista Álvarez ofreció un ajuar a la escultura si era nombrado obispo.  Cuando esto ocurrió, en 1713, olvidó su promesa, por lo que escuchaba una voz femenina que le decía: “Acuérdate de la pobre”, cuando cayó en la cuenta que era la Virgen, cumplió su promesa.  De allí proviene el apelativo.  Como dato histórico, en 1717, la imagen fue sacada en procesión .  La escultura fue transformada, probablemente hacia 1855, cuando se le dio su aspecto actual.  En la misma capilla se encuentra la pintura Alegoría eucarística, del pintor barroco novohispano Cristóbal de Villalpando (1649-1714), quien elaboró para el convento franciscano una serie de pinturas en 1691.

Sobre el ingreso lateral del templo, se encuentra la pintura de los Mártires franciscanos de Japón de 1597, que parece inspirada en los Mártires de Sandomir, pintada por Mariano Pontaza en la iglesia de Santo Domingo, en 1808.  En la pintura aparecen solo 12 de los 26 mártires.  Sobre ésta, se encuentra la Alegoría de la preciosa sangre de Cristo, en la que aparece el Crucificado de cuya herida mana la sangre que da vida eterna a sus ovejas, pastoreadas por la Virgen, Santo Domingo, San Francisco y San Miguel.  Está relacionada con la pintura Apoteosis de la orden de La Merced, en el templo mercedario, pintada por José Valladares en 1759 y completada por Juan José Rosales en 1813.  No aparecen en una fotografía tomada en 1918, tras los terremotos.  En su lugar se aprecia una pintura de marco cuadrangular de menores proporciones que la de los mártires, pero no se distingue la temática.

En los altares de la nave, son interesantes San Antonio de Padua, San Buenaventura y San José.  El púlpito, en el crucero, está decorado con un panel en relieve y tiene un tornavoz coronado por la Sabiduría.  En el brazo de la epístola del transepto, se encuentra el altar de San Francisco.

El altar mayor fue realizado en madera color natural.  Almanza se inspiró en el cuadro San Francisco abrazando al Crucificado, del pintor Bartolomé Estaban Murillo, pintado hacia 1688 para la iglesia del Convento de los Capuchinos, en Sevilla, y del cual ya existía una versión escultórica hecha en el siglo XVIII, en madera policromada, que se conserva en la iglesia de Las Tres Aves Marías, en la ciudad de Totana, Murcia.  Las tres obres siguen un antecedente pintado por Francisco Ribalta en 1620, en el convento de los capuchinos La Sangre de Cristo, en Valencia, donde Cristo está desclavado del brazo derecho para confortar a San Francisco.  El altar de Almanza separó definitivamente la nave del coro bajo y está concebido como un escenario.  En el ábside se encuentra la apoteosis del santo realizada en un fondo crema machimbrado.  Tres paneles completan la iconografía, uno representa a San Francisco frente a Cristo y la Virgen, el otro, San Francisco confortado por los ángeles y el inferior su sepultura, con Santa Clara al fondo.
Las pechinas presentan en relieve a los papas franciscanos Sixto IV, Sixto V, Nicolás IV, Alejandro V (aunque este participó en el Cisma de Occidente, por lo que no es reconocido como pontífice).  El brazo del transepto del lado del evangelio tiene el ingreso a la antigua capilla de la Virgen de Loreto, pequeña escultura que fue trasladada a La Antigua Guatemala en 2003.  En dicha capilla se encuentra el Triunfo de San Francisco, también de Villalpando, de 1691.  En el extremo del transepto está el altar de la Virgen de Concepción, hermosa escultura de gran devoción en la capital.  En la capilla del lado del evangelio, a los pies del templo, se encuentra el altar de la Virgen, el Señor Sepultado, la Dolorosa y una reproducción de Nuestra Señora del Socorro.

 

  1. Estrada, Haroldo: Arte e historia del templo y convento de San Francisco de Guatemala.  Dirección General de Antropología e Historia, Guatemala, 1981, páginas 23-24.
  2. Rodas, Op. Cit., páginas 25-37.
  3. Rodas, Op. Cit.
  4. El Imparcial, 23 de septiembre de 1952, página 1 y 9.
  5. El Imparcial, 28 de febrero de 1948, página 5.
  6. Prensa Libre, 8 de junio de 1965, página 8.
  7. Rodas, Op. Cit.
  8. Diario de Centro América, 15 de septiembre de 1922, página 8.
  9. Diario de Centro América, 14 de noviembre de 1925, página 1.
  10. Rodas, Op. Cit.  El Gráfico, 7 de enero de 1979, página 2.
  11. http://www.lahora.com.gt/index.php/cultura/cultura/otras/155126-cofradia-del-santo-cristo-de-trujillo
  12. Juarros, Op. Cit., página 230.
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